Aunque el impacto sería limitado en el mediano plazo, especialistas advierten que, de concretarse una recuperación sostenida de la producción venezolana, el efecto podría ser bajista en el largo plazo sobre el WTI, referencia clave para los combustibles importados por El Salvador.

Los precios del petróleo cerraron al alza ayer, luego de que Estados Unidos anunciara su intención de participar en la explotación de los recursos petroleros de Venezuela tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, a pesar de que la jornada inició con retrocesos. El barril de West Texas Intermediate (WTI) para entrega en febrero subió 1.74 % y se ubicó en $58.32, mientras que el Brent del mar del Norte para marzo terminó con una baja de 1.66 %, hasta $61.76.
La baja al inicio de la jornada estuvo asociada a una reducción en el riesgo de interrupciones prolongadas del suministro venezolano. Tras la captura de Maduro, la presidenta interina Delcy Rodríguez expresó su disposición a trabajar con la administración del presidente Donald Trump y abogó por una relación «equilibrada y respetuosa» con Estados Unidos, lo que fue interpretado por el mercado como una señal de posible normalización en las exportaciones de crudo.
«Esto reduce el riesgo de un embargo prolongado sobre las exportaciones de petróleo venezolano, que pronto podría circular libremente fuera de Venezuela», señaló Bjarne Schieldrop, analista de SEB.
Pese a que Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, su producción actual se mantiene alrededor de un millón de barriles diarios, un nivel bajo en relación con su potencial. Según Arne Lohmann Rasmussen, analista de Global Risk Management, un aumento significativo de la producción requerirá «enormes necesidades de inversión» y un proceso que tomará «años».
Sobre el posible impacto en los precios internacionales, César Addario, economista y vicepresidente de Exor Latinoamérica, explicó que en el mediano plazo el efecto sobre el WTI sería limitado. «El impacto sería mínimo y probablemente neutro-bajista moderado», indicó, con precios que tenderían a mantenerse estables en un rango cercano a $50-60 por barril.
Addario señaló que cualquier incremento de la producción venezolana sería reducido frente a una oferta global abundante, por lo que no se espera un cambio significativo en el mercado en el corto plazo. Sin embargo, advirtió que el panorama podría modificarse en un horizonte más largo.
«A largo plazo, si se materializa una recuperación sustancial de la producción venezolana, esto contribuiría a una presión bajista estructural», afirmó el economista. En ese escenario, añadió, los países importadores netos de combustibles podrían verse beneficiados por precios más bajos.
«El escenario hipotético planteado —donde empresas estadounidenses toman control efectivo de la industria petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro y el anuncio del presidente Trump de invertir miles de millones para reconstruir la infraestructura— tendría un impacto limitado en el precio del petróleo a mediano plazo (1-3 años) y potencialmente bajista a largo plazo (5-10 años), especialmente en el WTI (West Texas Intermediate), que es el benchmark de referencia para los combustibles importados en El Salvador», añadió el economista.
Para El Salvador, este análisis cobra especial relevancia debido a su dependencia de los combustibles importados. Luis Barrios, director ejecutivo de la Asociación Salvadoreña de Distribuidores de Productos de Petróleo (ASDPP), recordó que el país no tiene capacidad de negociación sobre los precios internacionales y actúa únicamente como tomador de precio.
«Somos un país netamente importador y dependemos del precio internacional del petróleo. Si hay mayor disponibilidad de crudo, los precios podrían mantenerse o bajar, no habría razón para que suban», explicó.
Barrios añadió que Estados Unidos, además de ser un gran productor, tiene la capacidad de refinar el crudo pesado venezolano, lo que ampliaría la oferta de barriles disponibles.
El directivo señaló que, bajo este escenario, el precio del barril podría mantenerse por debajo de $60 en el mediano plazo, aunque aclaró que factores geopolíticos, climáticos y operativos continúan influyendo en la volatilidad del mercado.
En conjunto, el escenario planteado sugiere un impacto acotado en el corto y mediano plazo, pero con una posible presión bajista estructural sobre el WTI en el largo plazo. De concretarse, esto podría traducirse en combustibles más baratos para El Salvador, siempre que las inversiones y la estabilidad permitan una recuperación sostenida de la producción venezolana.

